Sí a los “comfort foods”, pero por las razones correctas…

Buscamos comfort foods cuando queremos un apapacho… y éstos te lo dan al transportarte a momentos felices de tu vida que, aún y cuando no recuerdes de manera consciente, te proporcionan placer. Si siempre que ibas a casa de tu abuelita la gozabas y te daban espagueti con albóndigas, ese platillo estará siempre cargado de una energía especial para ti. Si te consolaban con pastelitos cuando llorabas, probablemente seguirás de adulto buscando algo dulce cuando estés triste porque aprendiste que así se soluciona el problema.

La comida está cargada de significado, de recuerdos y de asociaciones que provocan diferentes sentimientos. Qué increíble poder regresar a una época y lo que sentías a través de un alimento, pero también qué peligroso utilizarlos para tratar de experimentar un poco del placer que le falta a tu vida y que tendrías que buscar en otro lado si quieres de verdad resolver el problema. Es muy fácil volverte adicto a ellos cuando no quieres ver el verdadero hueco que estás tratando de llenar. Generalmente son panecitos, pastas, postres… ya que los carbohidratos tienen un efecto de relajación que cuando abusamos de él nos aletarga, nos adormece, y es precisamente lo que queremos cuando ya no queremos pensar y sentir lo que nos sucede.

Claro, se vale obtener placer con tus alimentos, de hecho de eso se trata! Pero si no quieres depender de ellos cada vez que experimentes estrés o tristeza, e intentes solucionar algo que ellos no pueden solucionar, pregúntate si los estás comiendo por las razones correctas.

A veces vale la pena darse el apapacho! Revivir momentos padres sí es muy placentero y te carga la pila. Te alimenta no sólo el cuerpo sino el alma, y te eleva tu nivel de energía. Si esto es lo que pasa, adelante! Pero otras veces “darte el gusto” te drena y te deja peor. Te cae mal, te da culpa, te empeora el bajón… y eso es clave para entender que NO PUEDEN RESOLVER ALGO QUE NO LES CORRESPONDE, que hay que atender algo más importante.

Si en realidad lo que haces es tapar algún hueco en tu vida o intentando olvidarte un rato de tu estrés, revisa si habrá algo mejor que puedas hacer que de verdad llene ese vacío o te calme como según tú lo haría esa comida. Encuentra algo que los supla y te dé el mismo o mejor efecto. Sea la naturaleza, la música, el arte, la meditación, o hablar, llorar, escribir, delegar, organizarte mejor, hacer un cambio en tu vida… algo que de verdad te conforte y tenga un efecto profundo y duradero!

Pero cuando lo que te dan es pura buena vibra y buenos recuerdos, disfruta de ellos haciendo una versión sana de tus comfort foods! Además de nutrirte mejor, disminuyes el remordimiento que te da y el daño que te hacen cuando no son muy sanos. Es muy diferente el hacerte unos muffins caseros con harina de coco, cacao puro y miel de maple en vez de irte por un Pingüino. Ya no hay excusa porque contamos con infinidad de recetas a un click de distancia y de cada vez más lugares en la ciudad que ofrecen alternativas sanas. Así que a seguir disfrutando, pero por las razones correctas!

Salud y saludos!

 

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