Caldos de hueso

No es un invento reciente ni sus beneficios nada nuevo, pero por alguna razón – probablemente tanto trastorno digestivo -, el caldo denso de huesos ha vuelvo a aparecer en los recetarios y cocinas de toda persona que quiere estar saludable.

 

Muchos lo confunden con un clásico caldo de pollo o de res, pero la diferencia es que esto es tal como se oye, caldo de los huesos, no de la carne del animal. Por lo mismo, tarda muchísimo más tiempo en realizarse, pues toma tiempo para que los huesos suelten toda su cantidad de colágeno y gelatina, sus aminoácidos y sus minerales como calcio, magnesio, silicio, fósforo, azufre… que alimentarán nuestra propia estructura ósea y la salud de las articulaciones, irán sanando nuestro tracto digestivo, fortaleciendo nuestro sistema inmune, ayudando a combatir infecciones e inflamación en el cuerpo, elevando nuestro nivel de energía, apoyando a nuestro sistema nervioso, cooperando en la tarea de desintoxicación del cuerpo, y mejorando desde la calidad de nuestro sueño y nuestra función cerebral, hasta la apariencia de nuestra piel, cabello y uñas.

 

Lo ideal es hacer este caldo en una olla normal o un “slow cooker”, aunque hay personas que por tiempo deciden hacerlo en olla de presión. Se dice que sí hay diferencia en los nutrientes que consigues sacar de los huesos y que vale la pena el tiempo invertido en hacerlo lentamente, a fuego bajo.

 

Y un punto muy importante a considerar es la calidad de los huesos. Procura conseguir solamente huesos de animales criados a libre pastoreo, que siguieron una dieta natural y orgánica, libre de hormonas, antibióticos, pesticidas agrotóxicos y transgénicos. El Dr. Mercola, autor de varios libros de salud, dice que el caldo denso de hueso de pollo criado en fábrica no se gelatiniza, señal de que es pobre en muchos de los nutrientes que buscas.

 

Para realizarlo en casa necesitas:

  • Los huesos remanentes de 1 o 2 pollos, o aprox 2 kilos de huesos de res especialmente el tuétano junto con los huesos de las coyunturas (Si no han sido cocinados previamente, rostizarlos 30 minutos.) Puedes utilizar patas adicionales del pollo o de cerdo.
  • ¼ taza de vinagre de manzana para remojar los huesos de pollo de 30 a 60 minutos, ½ taza para los de res.
  • Suficiente agua para cubrir los huesos (aprox 4-5 litros)
  • Opcional: verduras (zanahoria, apio, cebolla, ajo) y especias (cúrcuma, orégano, laurel, tomillo)

 

  1. Poner a hervir los huesos previamente rostizados y remojados en vinagre, junto con los vegetales que se desee. Al hervir retirar la espuma y bajar a fuego lento con tapa por 24 horas. (El de res puedes dejarlo hasta 72 horas). Puedes apagar mientras duermes y seguir cocinando después.
  2. 10 minutos antes de terminar la cocción puedes agregar un puño de perejil.
  3. Colar, dejar enfriar, y refrigerar.
  4. Retirar la capa de grasa que se queda arriba y usar para cocinar.
  5. Guardar por 6 meses congelado o 5-7 días en refrigerador.
  6. Tomar una taza todos los días o usar como consomé para preparar otras sopas.

 

Si se cocina el pollo entero o huesos con su carne, retirar la carne cuando esté lista para usarse en otros platillos y regresar los huesos a la cocción.

 

Como ven es muy sencillo, simplemente es largo el proceso pero no requiere mucho trabajo ni tanta supervisión. Ojalá que se lancen a experimentarlo pues es un alimento repleto de nutrientes y de beneficios que nos ayuda a recuperarnos de nuestros desequilibrios y a optimizar nuestra salud!

Saludos!

 

 

 

 

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