Lo que siento hoy Día de la Mujer

A mí me pasa que al leer tanta frase bonita hoy en el Día de la Mujer no sólo siento padre, sino que también siento un poco de presión, jajaja Presión a ser todo eso que dicen las fotos: la fuerte, la entregada, la que aporta la armonía en su ambiente, etc, etc. Qué bueno que haya un día para que se nos reconozca, claro! Pero habemos muchas que muchas veces nos sentimos al borde del colapso nervioso y que estamos nada más haciendo lo mejor que podemos, sin sentirnos para nada Superwoman, y cuando llegan estos mensajitos la verdad es que mi naturaleza perfeccionista en vez de sentir padre se empieza a poner tachitas… Digo, estoy consciente de que aporto un montón, pero también me quejo un montón, me nefasteo, me pongo histérica, y hay muchos días que ceeerooo aporto a la armonía de nadie. Estoy segura de que si le preguntan a mis hijos quién los hace reír más dirían que su papá. Claro, tengo roles insustituibles que espero estar haciendo bien, pero mi punto es éste: Para mí hoy es un día no para celebrar que soy lo máximo, sino para celebrar que no lo soy!   Para perdonarme, para relajarme un poco en mis exigencias, para honrar el papel que desempeño aunque no se parezca mucho al de todas las frases hermosas que me llegan… para saberme valiosa tal como soy, imperfecta y llena de defectos.

 

Glennon Doyle Melton cuenta en Love Warrior que le choca que le digan “Aprovecha el tiempo al máximo y disfruta a tus hijos en todo momento porque no sabes lo rápido que se pasa el tiempo!” o cualquier variación de esto. Dice que por más bienintencionado que sea, la hace sentir culpable por no hacerlo. Encima de hacer todo lo que hacemos (corretearlos, tratar de educarlos, llevarlos, traerlos, platicar con ellos, etc), aparte tenemos que disfrutar cada segundo en que se están peleando, destrozando la tienda, etc, porque si no te vas a arrepentir! Se te va a ir la vida sin disfrutarlos! Y no, la verdad es que no todo se disfruta. Amo a mis hijos, pero no los disfruto CADA segundo. Me harto y voy a esconderme un rato cuando ya no los aguanto. La verdad. Y no me quiero sentir culpable por eso. Para mí es normal! Un maratonista no disfrutó cada paso de sus 42 kms. De hecho hubo momentos en que quería llorar, rendirse. Pero disfrutó el llegar a la meta y sentir esa satisfacción. Igual yo disfruto acostarlos en la noche sabiendo que le eché todas las ganas para ser buena mamá y para darles un buen ejemplo, pero eso no significa que amé cada segundo del día. Y el que no se me dé permiso de quejarme, de cansarme, etc., porque lo debería hacer con una sonrisa en la boca y disfrutarlo, sólo aumenta la culpa de la que tantas mujeres somos presa. No ayuda.

 

No han sentido la presión de llegar a su casa y que tanto el marido como los hijos las volteen a ver como con mucha expectativa, así como “Ya llegó mami! A ver qué actividades nos pone, a qué juego se le ocurre jugar, a ver qué nos prepara de merendar, a dónde se inventa llevarnos a conocer, etc” y tú sentir una mezcla de felicidad de ver que quieran estar contigo y te valoren y de “Neta?! Yo sólo me quiero echar en el sillón y ya! No esperen tanto de mí!” A veces me siento presionada hasta de que tengo que sonreír más en mi casa porque es lo que se espera de mí, que la mamá siempre esté alegre y feliz. Por un lado estas expectativas me llevan a querer dar una mejor versión de mí misma y a esforzarme por ello, pero por otro lado cuando no las cumples causan una culpa tremenda y dañan nuestra autoestima. Es difícil encontrar el equilibrio de dar y dar sin que te sientas drenada… pero mientras seamos auténticas y escuchemos nuestros deseos y primero nos nutramos a nosotras mismas, tendremos más que aportarle a los demás, y hay que saber que eso que podamos dar es suficiente.

 

Así que hoy festejo mi día de la mujer por todas esas cualidades extraordinarias que tengo, y también por todas las que no tengo y que no importa que no tenga. No soy la mamá de revista y no necesito serlo, no soy la mujer que pensé que sería a mis casi 40… pero soy esposa de alguien y mamá de alguien, hija, amiga, hermana, alumna, maestra… y en todos esos roles MUJER que lucha, que se cae, que se levanta, y que no se rinde en su búsqueda de Equilibrio. Con eso basta.

 

 

 

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