The subtle art of not giving a f*ck

Escuché a este autor en un podcast y me llamó la atención su libro, porque me gustó su tono muy realista y muy práctico. Este tipo de libros de repente tiende al “tú eres lo máximo y todo está en que te lo creas y te adueñes de tu poder que es tu esencia etc etc” y no digo que no sea cierto pero sí que nos dejan un poco en el aire o en donde mismo. O peor, creyendo que sólo por el hecho de existir merezco todo el éxito y felicidad del mundo, sin meterle todo el trabajo y esfuerzo que requiere (la cultura que nos permea a los jóvenes y no tan jóvenes hoy en día)…

Así que me gustó el mensaje de este chavo, de “no eres especial ni extraordinario”. Si todos lo fuéramos por definición perdería sentido. Somos seres con muchas fallas de donde aprender y crecer y con algunos talentos que podemos capitalizar, y sería mejor que aceptemos que somos promedio en casi todo (y eso está perfecto) y nos obsesionemos más con mejorar y aprender que con triunfar y ser mejor que los demás. Enfocarse en la mejora continua genera mucho mejores y más consistentes resultados que enfocarse en sobresalir y en ser el mejor, que generalmente genera sólo estrés y ansiedad, además de que te puede paralizar.

Con tanta tecnología descubrimos al instante que hay muchos mejores que yo, que no soy suficiente para triunfar como otros, que siempre hay algo más que tener y que hacer para ser felices. Continuamente reafirmamos lo que nos falta para estar donde y como queremos estar. Nos empiezan a importar cada vez más cosas que antes no, más opiniones de gente que ni conocemos, etc. Y para vivir feliz hay que escoger a qué le vas a dar importancia, porque no se la puedes dar a todo, porque no lo vas a tener todo, porque no todos te van a querer, y porque no es posible una vida sin problemas… es cuestión de escoger el tipo de problemas que quieres tener. Para él en vez de preguntarte qué quieres lograr es mejor preguntarte qué tipos de problemas te gusta resolver, que tipo de obstáculos y de dolor estás dispuesto a enfrentar, porque eso es lo que hace la diferencia entre los que lo logran y los que no: que unos no están dispuestos a pagar el precio. Y esque si ese dolor no tiene significado, no hay por qué sufrirlo, pero cuando significa algo, el ser humano puede superar retos impresionantes. Si entendiéramos que la felicidad consiste en resolver problemas, los cuales no son sólo útiles sino necesarios para hacer gente fuerte y resiliente, no les sacaríamos tanto la vuelta a fallar y a fracasar.

Lo sepamos o no siempre estamos escogiendo a qué darle nuestro poder, nuestra atención, a qué darle importancia. Si no eliges algo importante que le dé significado y propósito y sentido a tu vida, te vas a encontrar haciendo un gran drama por cosas ridículas simplemente porque te sobra tiempo y porque no has decidido a qué vale la pena dedicarle tu atención y a qué no. No has decidido vivir por algo y por lo tanto rechazado todo lo que no sea ese algo, así que le das demasiada importancia a todo y vives estresado.

Elegir algo significa rechazar lo demás, sacrificar lo demás… pero sólo así podemos vivir una vida de significado y profundidad en aquello que sí escogemos. Es padre tener muchísimos conocidos, pero lo es más el tener pocos pero buenos e íntimos amigos, es padre saber hacer muchas cosas, aunque da más satisfacción el hacer una cosa excelentemente bien que muchas más o menos. Para llegar a ese nivel de satisfacción, de realización, hay que elegir y elegir significa decir no a todo lo demás. Y esto extrañamente libera y elimina muchísimas fuentes de estrés!

En el libro te invita a cuestionar todo pues la certeza es enemiga del crecimiento. No hay nada que aprender cuando ya tienes tus ideas fijas y todo ya lo sabes. Y más que nada hay que cuestionar por qué valores te riges y con qué métrica mides tu “éxito”, ya que de eso depende cómo te veas y cómo experimentes tu vida. Bajo unos estándares puedes fracasar pero bajo otros ser sumamente exitoso… Todo depende de cómo te midas, comparado con qué, bajo cuáles valores. En el libro explora los peores valores por los que acostumbramos regirnos: el placer, el éxito material, siempre tener la razón, ser positivo (valores por los que la mayoría nos regimos) y los que él considera más benéficos de adoptar, como la incertidumbre, el fracaso, el rechazo y contemplar nuestra mortalidad (a los que les tendemos a sacar la vuelta). Mientras más aceptamos la incertidumbre y falta de control sobre las cosas, la necesidad de fracasar y ser rechazado para poder aprender y crecer y valorar y saborear más el éxito, y contemplemos más nuestra condición tan fragil de mortales sin previo aviso, más liberados estamos para experimentar, para crear sin miedo, para intentar y fallar mil veces, para divertirnos sin miedo al qué dirán, y para finalmente hacer lo que de verdad queremos hacer y no nos atrevemos.

No tienes la culpa de todo lo que te ha pasado pero sí tienes la responsabilidad de hacer de tu vida lo que quieras. Sólo aceptando esta responsabilidad de nuestra vida dejamos de culpar a otros de nuestras tragedias y dejamos de esperar que otros se encarguen de hacernos felices.

Así que después de todo mi super resumen en pocas palabras se trata de decidir a qué le vas a dar importancia y qué te va a valer ma.. porque ni puedes darle importancia a todo ni todo te puede valer ma… Tu vida se define por esa decisión de qué va a ocupar tu atención y qué no, como dice el autor “what you give a f*ck about”.

Saludoooos!

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